"En el Señor Dios de Israel puso su esperanza; ni despúes ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judrá."

Esta es una calificación única de parte de Dios acerca de la persona y la vida del rey Ezequías. Pero, a pesar de esta condecoración excepcional, parece ser que Ezequías a menudo está en un segundo plano, eclipsado por otros personajes de la Biblia. Sin embargo, hay razones suficientes para estudiar la historia impresionante de este hombre, pues contiene lecciones importantes y retos que pueden resultar en una bendición para nosotros:

  • Confiar en Dios en los altos y en los bajos - y tambiién en la vida cotidiana normal.
  • No apoyarse en sus propias fuerzas y sabiduría en las adversidades.
  • Reconocer el engaño y los peligros de la prosperidad y de los buenos tiempos.
  • No resignrase cuando hay tiempo de sequía espiritual en el pueblo de Dios, sino orar y contar con un avivamiento, honrando a Dios con una confianza inquebrantable que no vacila en las crisis.

Ezequías El hombre que puso su esperanza en Dios

$19.000,00
Precio sin impuestos $15.702,48
2 en stock
Ezequías El hombre que puso su esperanza en Dios $19.000,00
Entregas para el CP:

Medios de envío

Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.
Cambios y devoluciones
Si no te gusta, podés cambiarlo por otro o devolverlo.

"En el Señor Dios de Israel puso su esperanza; ni despúes ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judrá."

Esta es una calificación única de parte de Dios acerca de la persona y la vida del rey Ezequías. Pero, a pesar de esta condecoración excepcional, parece ser que Ezequías a menudo está en un segundo plano, eclipsado por otros personajes de la Biblia. Sin embargo, hay razones suficientes para estudiar la historia impresionante de este hombre, pues contiene lecciones importantes y retos que pueden resultar en una bendición para nosotros:

  • Confiar en Dios en los altos y en los bajos - y tambiién en la vida cotidiana normal.
  • No apoyarse en sus propias fuerzas y sabiduría en las adversidades.
  • Reconocer el engaño y los peligros de la prosperidad y de los buenos tiempos.
  • No resignrase cuando hay tiempo de sequía espiritual en el pueblo de Dios, sino orar y contar con un avivamiento, honrando a Dios con una confianza inquebrantable que no vacila en las crisis.